Coco al diván



Más de una vez los cocodrilos nos hicieron comer el amague con el asunto de sus lagrimas falsas, y gracias a eso jamás volvimos a creer en su llanto. De repente y sin escalas pasaron a ser un mal ejemplo para todos, un paradigma de falsedad y de maquiavélica especulación.
Pese a ello no debiéramos meterlos a todos en la misma bolsa, una vez más resultaría injusto generalizar. Se dice por ahí que algunos de ellos no sólo no fingen sus penas y su tristeza, sino que además sufren profundas depresiones. Este ejemplar, por caso, padece de un agudo pánico a los fabricantes de maletas y carteras. Por esta razón y debido a sus recientes brotes suicidas, actualmente se encuentra bajo una intensa asistencia terapéutica. Quien lo hubiera dicho…

Técnica: Dibujado y entintado a mano. Colores, efectos y fondo con Photoshop.

3 comentarios:

Fátima dijo...

Lo del cocodrilo es patológico.

ketne dijo...

Va a ser eso.

Anónimo dijo...

Como bien dijiste: "es injusto generalizar" solo hay que saber observar